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Avatar de CORREGIR EL RUMBO

Siendo hombre PAS, hetero, de metro-ochenta y siete, 90 kgs, deportista y tirando a intelectual, sé que la inmensa mayoría del hate y sospecha recibida, ha venido por lo que los demás han pensado que era, sin conocerme. O demasiado atractivo, para además, parecer inteligente. O demasiado educado o elegante, para aceptar que las cosas no vayan bien. O demasiado sensible, para ser hetero. O demasiado listo, para lo tonto que parezco. O demasiado ingenuo, para lo listo que se supone que debería ser. Hay personas que si no te ven sucio o vestido en chándal, solo por calzar zapatos, suponen que escondes una fortuna en las Seychelles y otra en las Bahamas, aunque en ese momento no tengas ni para un café. La gente está tan acostumbrada a la mentira, al disimulo y a la falsedad, que cuando cuentas la verdad, te muestras como eres o dices lo que hay, no solo no lo creen, sino que inventan otra realidad para disfrutar su película, de la que te acabarán sacando acusaciones y falacias que solo existen en su cabeza. Lógicamente, toda esa confusión te la tragas tú, y acabas creyendo ser merecedor de alguna clase de condena al no poder explicarte tanto odio, envidia, maledicencia, infamia, calumnia. Quizá ser sensible, suponer la bondad, dar por supuesta la cooperación como forma de relacionarse y ayudar como primer instinto, sea lo natural. Y quizá, lo natural no encaje en un mundo de artificio construido a base de suposiciones, máscaras e interpretaciones que son la verdadera manifestación de la locura que les aqueja.

Conclusión: Como le dijo el inimitable Fernando Fernán Gómez (actor, escritor y filósofo de la vida) a un supuesto admirador; o el cantautor, profesor y filósofo José Antonio Labordeta a cierta bancada del Congreso... ¡Vayánse a la ...! ¡A la MI--DA!

Si te quieres reír puedes verlos en Youtube; son videos cortos, pero la carcajada es inevitable. No tengo duda de que uno y otro, ya fallecidos, eran PAS de otra época, que nunca lo supieron y por eso lo sufrieron más. Algunos hemos sabido esto muy, muy, pero que muy tarde. Y saberlo, aclara muchas cosas, además de que ayuda a sacarle ventaja al rasgo. La gente nunca dejará de juzgar y chismorrear, de malpensar y maldecir, así que lo mejor es cultivar un amor propio y una autenticidad tan profunda, que te llegue a importar un rábano lo que piensen y lo que digan, incluyendo en esa despreocupación, la importancia de tus propios errores, defectos o manías.

Avatar de Chus Recio

Muchas gracias por leerme y por compartir algo tan personal. Me parece muy lúcida la puntualización que señalas: a veces el daño no viene solo de lo que somos, sino de lo que los demás proyectan sobre nosotros antes siquiera de conocernos. Hay miradas que en lugar de ver interpretan, etiquetan, sospechan, completan con sus propios prejuicios lo que no se han tomado el tiempo de comprender.

Creo que una de las experiencias más dolorosas para una persona sensible es precisamente esa: descubrir que la transparencia no siempre genera confianza. Uno puede mostrarse con honestidad y, aun así, ser leído desde la desconfianza, la envidia, la caricatura o el malentendido. Y entonces aparece esa forma de cansancio tan difícil de explicar: tener que defenderse no de lo que se ha hecho, sino de lo que otros han imaginado.

Me quedo también con esa idea de cultivar una autenticidad lo bastante profunda como para no quedar completamente a merced del juicio ajeno. No desde la indiferencia fría, porque quienes sentimos difícilmente dejamos de sentir, sino desde una especie de centro interior más firme: saber quién se es, incluso cuando otros necesitan inventarnos para poder juzgarnos.

Avatar de CORREGIR EL RUMBO

Muchas gracias a ti. No sabes cómo me arrepiento de no haber descubierto antes las bondades de compartir sensaciones y experiencias tan difíciles de explicar, y generalmente tan mal comprendidas, en un medio como este, que lo facilita. Pues no es tan común verse correspondido en ese entendimiento con una profundidad y una sensibilidad tan exquisitas. Te leeré más a menudo, sin duda.

Avatar de Zac

Me has descrito bastante en mi forma de ser. Comparto contigo esto que describes tan magistralmente con toda tu sensibilidad. Yo también me odié por ser como era. No tenía que hacerlo, sólo aceptarme y aprender a ser. Todavía aprendo. Gracias por enseñarme tus aprendizajes.

Avatar de Chus Recio

Gracias por leerme. Me gusta mucho eso que dices: “aprender a ser”. Quizá ahí esté casi todo. No en corregirnos, ni en volvernos más fáciles para los demás, sino en dejar de pedirnos disculpas por nuestra forma de sentir.

Avatar de Vaithiare

Pocas lecturas me han hecho sentir tan identificada... Qué importante conciliarnos con nuestra sensibilidad! 🥺🙏

Avatar de Chus Recio

Gracias por leerme. Sí, conciliarnos con nuestra sensibilidad es importantísimo. Quizá porque durante demasiado tiempo aprendimos a vivirla como una carga, cuando en realidad también puede ser una forma de verdad, de cuidado y de pertenencia al mundo.

Avatar de Manuel Manzur

Gracias Chus por estos textos tan personales ...dese que te descubrí, al menos a mi, todo lo que escribes me llega de una manera diferente a otros autores...a veces es como si estuvieras cerca recitando lo que escribes, sintiendo lo que trasmites mas aya de su argumento racional ....quizas por eso debo elegir los momentos para leerte , porque para bien o mal no me dejaran indiferente y será mi compañía durante toda la jornada ,

Gracias por tus textos

Manuel

Avatar de Chus Recio

Manuel, gracias por leerme así. Me emociona eso que dices de “sentirme cerca”, como si el texto fuera una voz más que una idea. Y me parece muy lúcido lo que haces: elegir el momento para leer, porque hay palabras que buscan compañía… y esa compañía, cuando es honesta, mueve cosas y luego no te suelta.

Que mis textos te acompañen durante la jornada es un regalo inmenso, pero también una responsabilidad. Gracias por llevarlos contigo, por dejarlos entrar sin prisa, y por devolverme esta lectura tan humana. Un abrazo grande.