Mi universo se hallaba confinado entre las cuatro paredes de mi habitación, un bosque frondoso de palabras donde las estanterías, cual árboles ordenados en filas simétricas, albergaban historias con forma de libro.
Gracias por leerme. A veces la escritura es precisamente eso: un intento de dar cuerpo a lo que, mientras se vive, no tenía forma. De volver sobre lo sentido para poder, al fin, sostenerlo sin que arrase.
Esa prosa, que da forma, color y peso a las emociones que se transitan... Una lectura que llega lejos.
Gracias por leerme. A veces la escritura es precisamente eso: un intento de dar cuerpo a lo que, mientras se vive, no tenía forma. De volver sobre lo sentido para poder, al fin, sostenerlo sin que arrase.