Desde siempre he utilizado el dibujo automático como un refugio, una vía de escape que, sin esfuerzo consciente, me permite apartarme de todo aquello que me incomoda.
Muchas gracias por compartir lo que anida en tu árbol. Que como un derviche eleva sus brazos al cielo y con sus pies horada una sima en la que habitan en suspensión todos los secretos, vulnerabilidades, fragilidadades, incertidumbres…
Creo que muchas personas como yo nos identificamos con ese agujero negro de nuestro universo íntimo. Ese abismo que parece absorber sin fin nuestros miedos más profundos.
Ese hueco existe en el imaginario individual, pero está lleno de vida, de nuestra vida. La de cada persona. Alberga un recorrido que nos mece y en ocasiones desemboca en pesadillas, pero otras veces nos alumbra y en definitiva nos hace ser como somos, celebremos cada herida/hallazgo por ello.
Gracias de nuevo Chus por seguir abriendo puertas con tus reflexiones que provocan otras nuevas y muchos descubrimientos.
Muchas gracias por leerme. Me conmueve especialmente esa imagen del árbol como un derviche que eleva sus brazos mientras hunde los pies en la sima: reúne toda nuestra contradicción.
Yo también creo que esos huecos no están vacíos. Están poblados por lo vivido, por las ausencias, los temores, las preguntas y también por aquello que, aun habiéndonos herido, ha terminado dándonos una forma.
Me gusta mucho tu invitación a celebrar cada herida como un hallazgo. Y me gusta porque reconocerla, mirarla y darle un lugar puede impedir que continúe actuando desde la sombra.
Gracias por entrar en este árbol y encontrar en él algo de tu propio paisaje interior.
Gracias, Fernando, por leerme. Saber que algunos de estos pensamientos encuentran eco en la experiencia de otra persona hace que compartirlos cobre todavía más sentido. Muchas gracias.
Muchas gracias por compartir lo que anida en tu árbol. Que como un derviche eleva sus brazos al cielo y con sus pies horada una sima en la que habitan en suspensión todos los secretos, vulnerabilidades, fragilidadades, incertidumbres…
Creo que muchas personas como yo nos identificamos con ese agujero negro de nuestro universo íntimo. Ese abismo que parece absorber sin fin nuestros miedos más profundos.
Ese hueco existe en el imaginario individual, pero está lleno de vida, de nuestra vida. La de cada persona. Alberga un recorrido que nos mece y en ocasiones desemboca en pesadillas, pero otras veces nos alumbra y en definitiva nos hace ser como somos, celebremos cada herida/hallazgo por ello.
Gracias de nuevo Chus por seguir abriendo puertas con tus reflexiones que provocan otras nuevas y muchos descubrimientos.
Muchas gracias por leerme. Me conmueve especialmente esa imagen del árbol como un derviche que eleva sus brazos mientras hunde los pies en la sima: reúne toda nuestra contradicción.
Yo también creo que esos huecos no están vacíos. Están poblados por lo vivido, por las ausencias, los temores, las preguntas y también por aquello que, aun habiéndonos herido, ha terminado dándonos una forma.
Me gusta mucho tu invitación a celebrar cada herida como un hallazgo. Y me gusta porque reconocerla, mirarla y darle un lugar puede impedir que continúe actuando desde la sombra.
Gracias por entrar en este árbol y encontrar en él algo de tu propio paisaje interior.
No puedo dejar de identificarme con algunos de tus pensamientos. Gracias por expresarlo y compartirlo.
Gracias, Fernando, por leerme. Saber que algunos de estos pensamientos encuentran eco en la experiencia de otra persona hace que compartirlos cobre todavía más sentido. Muchas gracias.
Qué belleza leer esto Chus y cómo logras ponerlo en palabras, gracias por compartirlo 🤍
Gracias a ti por leerme. Me alegra mucho haber conseguido transmitir algo de mi paisaje interior.